Si sientes dolor o molestia en la cara interna del tobillo al estar mucho tiempo de pie o al caminar, podría ser signo de que estás sufriendo una tendinopatía del tibial posterior.
Descubre por qué aparece, cómo puedes identificarla y cuál es la mejor forma de aliviar el dolor y volver a tener un pie sano.
Pero… ¿qué es una tendinopatía del tibial posterior?
La tendinopatía del tibial posterior es una alteración de un tendón importante en nuestro cuerpo ya que, por su recorrido a lo largo de la cara interna del tobillo, nos ayuda a dar soporte al arco plantar y a que el pie se mantenga estable cuando caminamos.
Si este tendón se encuentra alterado, pierde parte de su función, lo que puede hacer que el arco de la planta del pie disminuya progresivamente, favoreciendo la aparición de un pie plano adquirido.

Por qué aparece esta lesión
No es una lesión que aparezca de un día para otro, sino que suele desarrollarse de forma progresiva, a medida que el tendón se va degenerando y deteriorando poco a poco.
Existen varios factores que favorecen su aparición, como caminar muchas horas o permanecer de pie durante largos periodos. Entre los principales factores de riesgo se encuentran:
- Pasar muchas horas de pie.
- Caminar largas distancias.
- Realizar actividades de impacto sin una preparación previa adecuada.
- Sobrepeso.
- Pie plano o alteraciones en la pisada que aumentan el estrés sobre el tendón.
- La edad, ya que los tejidos van perdiendo propiedades con el paso del tiempo.
- Uso de calzado inadecuado, especialmente zapato plano o poco estable.
Cuáles son sus síntomas más comunes
El principal síntoma de la tendinopatía del tibial posterior es el dolor localizado en la parte interna del tobillo. En fases iniciales suele aparecer después de la actividad, aunque si no se detecta y trata a tiempo, puede hacerse más constante a lo largo del día.
Junto al dolor, también puede aparecer inflamación en la zona, además de una sensación de inestabilidad en el tobillo. Caminar puede volverse incómodo, molesto o inseguro, sobre todo cuando el tendón ya no ofrece el soporte adecuado.
Si la lesión sigue avanzando, el arco del pie puede descender de forma progresiva y acabar dando lugar a un pie plano adquirido. En esta fase, los síntomas suelen agravarse y pueden limitar otras actividades cotidianas o deportivas.
Por eso es importante acudir a un profesional si aparecen estos síntomas, para confirmar el diagnóstico e iniciar un tratamiento lo antes posible.
Cómo se trata este tipo de patologías
Como tratamiento principal a corto y medio plazo, la fisioterapia tiene un papel fundamental.
En fases iniciales, suele ser necesario reducir la carga y adaptar la actividad. Esto no significa dejar de moverse por completo, sino ajustar el esfuerzo a la situación de cada paciente. Además, se debe combinar con ejercicio terapéutico para fortalecer la musculatura del tobillo y del pie, mejorar la función del tendón y aumentar su tolerancia a la carga.
El fisioterapeuta te guiará durante todo el proceso para indicarte qué hacer en cada fase y qué ejercicios son los más adecuados en tu caso. Además, mediante diferentes técnicas, ayudará a reducir el dolor y a favorecer una recuperación más eficaz.
En muchos casos, también puede ser recomendable realizar un estudio biomecánico de la pisada para valorar si existe una alteración en el apoyo del pie que esté sobrecargando el tendón.
Del mismo modo, el uso de plantillas a medida puede ayudar a reducir el estrés que soporta el tendón, mejorar la biomecánica del tobillo y favorecer tanto la recuperación como la prevención de recaídas.
Prevención: cómo evitar esta lesión
La principal forma de prevenir este tipo de lesión es controlar la carga que recibe el pie en el día a día. Junto a esto, es muy importante utilizar un calzado adecuado según la actividad que vayas a realizar y que aporte un buen soporte al arco.
También conviene mantener un pie y tobillo fuertes y funcionales, ya que una musculatura bien preparada ayuda a reducir el estrés sobre el tendón. Para ello, es importante evitar aumentos bruscos de actividad y seguir una progresión razonable para que músculos y tendones puedan adaptarse.
Por último, conviene estar atento a los primeros síntomas para consultar cuanto antes y evitar que la lesión avance.
Conclusión
La tendinopatía del tibial posterior es una lesión frecuente que puede pasar desapercibida al inicio, pero que, si no se trata a tiempo, puede derivar en problemas mayores de estabilidad, dolor y alteraciones del arco plantar.
En DM Clínica contamos con un equipo de fisioterapeutas y podólogos especializados en patología del pie y tobillo que pueden ayudarte a identificar el problema, valorar su origen y orientarte hacia el tratamiento más adecuado para tu recuperación.
Pide tu cita en DM Clínica si notas dolor en la cara interna del tobillo, inflamación o pérdida de estabilidad al caminar.

Fisioterapeuta graduado por la Facultad de Fisioterapia y Enfermería Salus Infirmorum de la Universidad Pontificia de Salamanca, con formación orientada desde el inicio hacia la traumatología y la fisioterapia deportiva. Su trayectoria se ha centrado especialmente en el abordaje de las lesiones de los miembros inferiores, aplicando criterios clínicos basados en la evidencia científica y en la práctica asistencial. N. Col. 18210 CPFM












